
El medio ambiente se ve afectado por las decisiones cotidianas de los hogares en cuanto a los bienes y servicios que compran y al uso que hacen de ellos, a sus preferencias sobre el lugar de trabajo y de residencia y el tipo de vivienda, los métodos de eliminación de los desechos y los lugares de veraneo.
Si bien cada unidad familiar ejerce una presión ambiental reducida, en comparación con las repercusiones ambientales de las actividades de los sectores industrial y público, los efectos combinados de las decisiones de gran número de hogares son un importante factor que incide en numerosos problemas ambientales, incluida la contaminación del aire y las aguas, la generación de desechos entre otros.
La modificación de los hábitos de consumo no sostenibles de las familias es crucial para alcanzar la meta del desarrollo sostenible.
Las actividades de consumo en el hogar han ejercido mucha presión sobre el medio ambiente, por ejemplo:
• Transporte: de acuerdo a las previsiones, el parque total de vehículos automotores aumentará en un 32% para 2020 y el número de vehículos motorizados experimentará un aumento del 40%.
• Alimentos: los impactos ambientales significativos en esta categoría ocurren en las primeras etapas de la cadena productiva (agricultura y elaboración de alimentos); con todo, las preferencias y hábitos alimenticios de las familias afectan directamente el medio ambiente.
• Energía: el uso de energía experimentó un aumento del 36% entre 1973 y 1998 y se prevé un aumento adicional del 35% para el año 2020, a pesar de la eficiencia energética.
• Agua: las familias tienen un consumo cada día mayor del agua, siendo superiores a los permitidos por la tecnología
• Desechos: de acuerdo a las previsiones, los desechos municipales experimentará un aumento del 43% entre 1995 y 2020, para alcanzar unos 700 millones de toneladas anuales.
Si bien cada unidad familiar ejerce una presión ambiental reducida, en comparación con las repercusiones ambientales de las actividades de los sectores industrial y público, los efectos combinados de las decisiones de gran número de hogares son un importante factor que incide en numerosos problemas ambientales, incluida la contaminación del aire y las aguas, la generación de desechos entre otros.
La modificación de los hábitos de consumo no sostenibles de las familias es crucial para alcanzar la meta del desarrollo sostenible.
Las actividades de consumo en el hogar han ejercido mucha presión sobre el medio ambiente, por ejemplo:
• Transporte: de acuerdo a las previsiones, el parque total de vehículos automotores aumentará en un 32% para 2020 y el número de vehículos motorizados experimentará un aumento del 40%.
• Alimentos: los impactos ambientales significativos en esta categoría ocurren en las primeras etapas de la cadena productiva (agricultura y elaboración de alimentos); con todo, las preferencias y hábitos alimenticios de las familias afectan directamente el medio ambiente.
• Energía: el uso de energía experimentó un aumento del 36% entre 1973 y 1998 y se prevé un aumento adicional del 35% para el año 2020, a pesar de la eficiencia energética.
• Agua: las familias tienen un consumo cada día mayor del agua, siendo superiores a los permitidos por la tecnología
• Desechos: de acuerdo a las previsiones, los desechos municipales experimentará un aumento del 43% entre 1995 y 2020, para alcanzar unos 700 millones de toneladas anuales.

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