miércoles, 28 de octubre de 2009

Basura plástica amenaza al planeta



Todos producimos basura. Normalmente no pensamos en ella. Sólo la tiramos. Pero el mundo se está quedando sin espacio para guardar toda la basura que se está amontonando. Si se la deja por ahí, la basura se transforma en un riesgo de salud y se ve mal. La quema de basura contamina el aire y las cenizas son a menudo tóxicas. A veces la basura se descarga en ríos y lagos y contamina el agua. A menudo la basura se entierra. La basura enterrada puede contener sustancias tóxicas que se filtran por la tierra y contaminan el suministro de agua.
Hay normalmente casi 50 tipos de plásticos que se usan comúnmente para manufacturar desde envases de jugo y bolsas de basura hasta ventanas y puertas. Muchos plásticos son fuertes y durables. Estos no se pudrirán, no se descompondrán ni se disolverán. Sin embargo, la manufactura de plástico usa mucha energía. Muchos productos plásticos no pueden usarse de nuevo, por lo que los tiramos. El problema con la basura plástica es que se convierte en productos venenosos. Por ejemplo, el vinilo que se usa para hacer botellas, repuestos de automóvil y bolígrafos, contamina la tierra si se entierra y suelta substancias venenosas en el aire si se quema. Debemos intentar reducir la cantidad de plásticos que usamos. Sin embargo, algunos plásticos pueden reciclarse para hacer peinetas, baldosas y ropa de poliéster.
Entre 2005 y 2007, varios países tomaron decisiones drásticas. Ruanda y Bangladesh prohibieron el uso de las bolsas plásticas. En Ecuador recién se empiezan a analizar las primeras propuestas en ese aspecto.
En 2008 China prohibió las bolsas plásticas gratuitas. Según CNN, esto le permitió ahorrar 37 millones de barriles de petróleo cada año para la confección de las mismas. Israel, Canadá, India, Botswana, Kenia, Tanzania, África del Sur, Taiwán y Singapur, al igual que varios estados de EE.UU, también prohibieron o están en el proceso de prohibir el consumo de estos productos.
Asimismo, Irlanda fue la primera en Europa en poner impuestos sobre las bolsas plásticas en 2002. De esta forma, ha reducido el consumo en un 90%.

sábado, 17 de octubre de 2009

¿Cómo enfocar el desarrollo industrial a un futuro sostenible?


Responderemos a esta pregunta con el caso específico de México.
En México, el problema de contaminación ambiental en el país está estrechamente relacionado con la estructura del sector industrial, los puntos siguientes ilustran ésta situación:
• Antigüedad de la tecnología empleada en la industria (la de la industria azucarera tiene en promedio 45 años)
• Efectos de la industria minera por descargas contaminantes tanto al agua como al aire desde la etapa de extracción hasta el proceso de fundición y refinación.
• Descargas ácidas y amoniacales de la industria siderúrgica, además de gases provenientes de procesos de combustión ineficientes.
• Residuos generados por la industria del cuero.
• Materia orgánica y sustancias químicas cloradas emitidas por la industria del papel.
• Acciones derivadas de la actividad petrolera.

Para abrirle cauce a un futuro sustentable es preciso actuar con base en los siguientes principios:
• Promover la productividad y fortalecer ventajas competitivas en regiones y sectores, con el fin de evitar los peligros que la obsolescencia, el abandono y la ineficiencia pueden significar.
• Garantizar la fortaleza y la dinámica económica es además prerrequisito para generar los recursos y las preferencias sociales que fundamenten una activa política ecológica.
• Fomentar un cambio tecnológico; en particular, se requiere de un enfoque que privilegie tecnologías orientadas a la prevención y la reducción de los impactos ambientales antes que a la remediación y corrección de los daños provocados.
• No olvidar la importancia creciente que adoptan las relaciones internacionales; no puede ignorarse la ascendente jerarquía que la comunidad internacional le otorga a los asuntos ambientales y a la sustentabilidad, en el marco de una globalización cultural, política y económica que irreversiblemente caracteriza al mundo contemporáneo, así como el denso tejido de relaciones ecológicas que mantienen la estabilidad planetaria.

¿Consumo = Destrucción Ambiental?


Casi todos los procesos de destrucción ambiental comparten una misma causa: el consumo excesivo e irresponsable.
En la sociedad de consumo en la que vivimos, todos y cada uno de nosotros jugamos un doble papel. Somos víctimas y victimarios.
Recibimos cada minuto desde que abrimos nuestros ojos por la mañana, hasta que los cerramos por la noche, un constante bombardeo de la industria publicitaria que nos incita a consumir, que intenta generarnos nuevas adicciones, necesidades, deseos. Que prácticamente nos obliga a consumir productos y servicios cuya gran mayoría son para nosotros totalmente innecesarios.
Pero también permitimos que eso suceda, porque si bien hay casos en los que las opciones son bastante complicadas de conseguir, o son antieconómicas o de baja calidad, también son muchos los casos en los que mansamente, como corderos de un rebaño, nos “dejamos convencer” por el anuncio publicitario.
El modelo industrial-consumista ha conducido a que las economías de los países mas pobres dediquen gran parte de sus recursos, humanos y naturales, a la satisfacción del enorme consumo de las sociedades más industrializadas, incluso dejando de satisfacer las necesidades fundamentales de sus propias poblaciones.
La sociedad de consumo es a todas luces ambientalmente insostenible, ya ni siquiera puede sostenerse sobre la desigualdad entre norte y sur, que hizo duramente muchos años las veces de compensadora de la presión sobre los recursos naturales que ejerce el consumo excesivo de los países mas ricos. Este consumo implica un aumento constante de la extracción de recursos naturales, que se están agotando, y del consiguiente vertido de residuos que ha colmado ya hace años la capacidad de absorción del planeta.
Queda bien claro entonces por qué sería imposible que los países industrializados permitieran un aumento en la capacidad de consumo de los mas pobres. Si la mayoría de la población mundial alcanzara un nivel de consumo similar al de los países industrializados, recursos de primera necesidad se agotarían para todos, en poco tiempo.
Las consecuencias sociales y ambientales del consumismo están a la vista de quien las quiera ver. Crecientes desigualdades sociales, sobreexplotación de la naturaleza y generación insostenible de residuos.
Desde nuestro lugar, tenemos la obligación ética y moral de convertirnos en consumidores responsables y fomentar un consumo responsable. Para ello debemos informarnos sobre los productos y servicios que consumimos y tomar conciencia del poder de cambiar las cosas que tenemos como consumidores/as.

Población, consumo y medio ambiente


El incremento en la población trae consigo un aumento en el consumo, ya que las necesidades de consumo de los nuevos pobladores deben ser atendidas. Las poblaciones urbanas en todo el mundo consumen más recursos que sus contrapartes rurales. ALC es una región con una rápida urbanización, más del 75% de la población vive en ciudades y en algunos países más del 80%. La expansión de las megaciudades tales como Sao Paulo, Santiago, Buenos Aires y Ciudad de México es muy común en la región.
Sin embargo, el nivel de consumo no depende solamente de la población total. La intensidad en la utilización de los recursos resulta más significativa para el nivel de consumo. La población y el consumo son dos elementos interactivos en el impacto del hombre sobre el ambiente. De hecho, la sobrepoblación es el sobreconsumo de bienes ambientales, y ese sobreconsumo puede ser el resultado de un número excesivo de personas coexistiendo en una base limitada de recursos o una elite económica utilizando esa base de recursos de manera excesiva o abusiva en detrimento de las generaciones futuras pobres y no a favor de la humanidad.
Un estudio realizado por la WWF analiza los patrones de consumo global para calcular la presión del consumo (una medida de la carga ambiental de la humanidad). La información sobre el consumo de recursos y la contaminación se analizan en un intento por cuantificar la carga ejercida por los consumidores sobre los ecosistemas naturales. Los resultados muestran cómo los países y las regiones se comparan en términos de su presión por consumo per cápita y nacional.

Industria y Medio Ambiente


La industria reviste una enorme importancia para los países. Ha sido en gran medida la impulsora de la urbanización de los países, favoreciendo el surgimiento de un sector de servicios que ha consolidado a las metrópolis y ciudades medias. Ello le exige superar sus límites y responder a los nuevos retos que le plantea tanto la apertura externa como el contexto internacional, así como las demandas de la sociedad por un ambiente y una economía sanos, capaces de sostener niveles de bienestar creciente.
Lamentablemente, al mismo tiempo que contribuye al desarrollo de los países, la industria contribuye a la generación de contaminantes de manera muy diversa dependiendo de las características de los procesos y del tipo de insumos y productos. Algunas industrias afectan al ambiente a través de sus descargas al agua, emisiones a la atmósfera o procesos de combustión, y otras generan residuos peligrosos o afectan al ambiente al emplear sustancias químicas.
Entre los giros industriales cuyas actividades repercuten al medio ambiente se pueden encontrar la petroquímica básica, la química y la industria metalúrgica; representando más de la mitad de la contaminación generada por el sector.
• En materia de residuos peligrosos, las industrias químicas básicas, secundaria y petroquímica son las principales generadoras de residuos industriales, ya que aportan el 40% del total.
• Les siguen las industrias metalmecánica y metalúrgica básica con el 10% y la industria eléctrica con el 8%.
Por otra parte, dada la desigual distribución geográfica de la industria y la dispar presencia de tipos de industrias en cada región, sus efectos ambientales difieren sustantivamente, por lo que al contabilizar las emisiones contaminantes no sólo se toma en cuenta su intensidad si no la relación que guardan con el valor total de la producción.

jueves, 15 de octubre de 2009

Importancia del Consumo de los Hogares


El medio ambiente se ve afectado por las decisiones cotidianas de los hogares en cuanto a los bienes y servicios que compran y al uso que hacen de ellos, a sus preferencias sobre el lugar de trabajo y de residencia y el tipo de vivienda, los métodos de eliminación de los desechos y los lugares de veraneo.
Si bien cada unidad familiar ejerce una presión ambiental reducida, en comparación con las repercusiones ambientales de las actividades de los sectores industrial y público, los efectos combinados de las decisiones de gran número de hogares son un importante factor que incide en numerosos problemas ambientales, incluida la contaminación del aire y las aguas, la generación de desechos entre otros.
La modificación de los hábitos de consumo no sostenibles de las familias es crucial para alcanzar la meta del desarrollo sostenible.
Las actividades de consumo en el hogar han ejercido mucha presión sobre el medio ambiente, por ejemplo:
• Transporte: de acuerdo a las previsiones, el parque total de vehículos automotores aumentará en un 32% para 2020 y el número de vehículos motorizados experimentará un aumento del 40%.
• Alimentos: los impactos ambientales significativos en esta categoría ocurren en las primeras etapas de la cadena productiva (agricultura y elaboración de alimentos); con todo, las preferencias y hábitos alimenticios de las familias afectan directamente el medio ambiente.
• Energía: el uso de energía experimentó un aumento del 36% entre 1973 y 1998 y se prevé un aumento adicional del 35% para el año 2020, a pesar de la eficiencia energética.
• Agua: las familias tienen un consumo cada día mayor del agua, siendo superiores a los permitidos por la tecnología
• Desechos: de acuerdo a las previsiones, los desechos municipales experimentará un aumento del 43% entre 1995 y 2020, para alcanzar unos 700 millones de toneladas anuales.

lunes, 12 de octubre de 2009

Consumismo, definición, causas y efectos


La definición de la palabra consumismo esta reflejada en la frase “Cuánto más consumo, más feliz soy”, es decir, el consumismo es un término que se utiliza para describir los efectos de igualar la felicidad personal a la compra de bienes y servicios o al consumo en general. También se refiere al consumo desmedido de bienes y servicios en la sociedad contemporánea que impacta seriamente en los recursos naturales y el equilibrio ecológico.
El consumismo inicia su desarrollo y crecimiento a lo largo del Siglo XX como consecuencia directa del capitalismo y de la mercadotecnia asociada; ésta última tiene como uno de sus objetivos crear nuevas necesidades en el consumidor de modo de aumentar las ventas de los productos.

Existen diversos factores inducen a una persona a comprar un producto, éstos se clasifican en:
• Culturales: determinadas por el entorno sociocultural del consumidor.
• Estatus: determinadas por el nivel socioeconómico; el consumo crece por lo general, en la medida que se eleva el nivel socioeconómico.
• Afectivos: determinados por el grado de aceptación o rechazo social o grupal por poseer o no un bien.
• Necesidad: determinados por la necesidad real de un producto para la vida convencional.
• Estandarización o masificación: a medida que un producto es poseído por la mayoría de las personas se eleva la presión para que los que aún no lo tienen lo compren.

El consumismo se ve incentivado principalmente por:
• La publicidad, que en algunas ocasiones consigue convencer al público de que un gasto es necesario cuando antes se consideraba un lujo.
• La predisposición de usar y tirar de muchos productos,
• La baja calidad de algunos productos que conllevan un período de vida relativamente bajo los cuales son atractivos por su bajo costo pero a largo plazo salen más caros, y son más dañinos para el medio ambiente.
• Algunas patologías como obesidad o depresión que nos hacen creer más fácilmente en la publicidad engañosa, creyendo con esto que podemos resolver nuestro problema consumiendo indiscriminadamente alimentos, bebidas, artículos milagrosos u otro tipo de productos.
• El desecho inadecuado de objetos que pueden ser reutilizados o reciclados, ya sea por nosotros o por otros.
• La cultura y la presión social.

Efectos del consumismo:
• Global: El consumismo es dañino para el equilibrio ecológico en su totalidad ya que actualmente existen muchos problemas relacionados con el excesivo consumo de recursos naturales que se hace a nivel mundial así como el que los procesos de producción en su gran mayoría generan contaminación.
• Regional: La preferencia de productos innecesarios o fácilmente sustituibles de una población que son producidos en otra región ayuda a desequilibrar la balanza comercial entre las regiones.
• Social: Frecuentemente se ayuda a la mala distribución de la riqueza, ya que los consumidores son por lo general de un nivel socioeconómico inferior que los dueños de las compañías generadoras de los productos objetos de consumismo.
• Familiar: Al caer en el consumismo aumentamos nuestros gastos de forma innecesaria comprando cosas que pudiéramos evitar o reducir como productos cuya publicidad promete milagros, productos de vida útil baja o productos sustitutos de otros naturales.
• Personal: Diversas opciones consumistas son menos saludables que las que no lo son. Por ejemplo, hacerse un zumo de naranja en casa en lugar de comprar uno empaquetado que además de contener conservante, viene con envases que acaban en la basura inorgánica.
• Cultural: Las expresiones culturales como transmisores de sentido y valores se modifican de tal manera que hoy el joven de la generación que se está formando, es preparado para consumir y no para ser una persona independiente y crítica.