
Todos producimos basura. Normalmente no pensamos en ella. Sólo la tiramos. Pero el mundo se está quedando sin espacio para guardar toda la basura que se está amontonando. Si se la deja por ahí, la basura se transforma en un riesgo de salud y se ve mal. La quema de basura contamina el aire y las cenizas son a menudo tóxicas. A veces la basura se descarga en ríos y lagos y contamina el agua. A menudo la basura se entierra. La basura enterrada puede contener sustancias tóxicas que se filtran por la tierra y contaminan el suministro de agua.
Hay normalmente casi 50 tipos de plásticos que se usan comúnmente para manufacturar desde envases de jugo y bolsas de basura hasta ventanas y puertas. Muchos plásticos son fuertes y durables. Estos no se pudrirán, no se descompondrán ni se disolverán. Sin embargo, la manufactura de plástico usa mucha energía. Muchos productos plásticos no pueden usarse de nuevo, por lo que los tiramos. El problema con la basura plástica es que se convierte en productos venenosos. Por ejemplo, el vinilo que se usa para hacer botellas, repuestos de automóvil y bolígrafos, contamina la tierra si se entierra y suelta substancias venenosas en el aire si se quema. Debemos intentar reducir la cantidad de plásticos que usamos. Sin embargo, algunos plásticos pueden reciclarse para hacer peinetas, baldosas y ropa de poliéster.
Entre 2005 y 2007, varios países tomaron decisiones drásticas. Ruanda y Bangladesh prohibieron el uso de las bolsas plásticas. En Ecuador recién se empiezan a analizar las primeras propuestas en ese aspecto.
En 2008 China prohibió las bolsas plásticas gratuitas. Según CNN, esto le permitió ahorrar 37 millones de barriles de petróleo cada año para la confección de las mismas. Israel, Canadá, India, Botswana, Kenia, Tanzania, África del Sur, Taiwán y Singapur, al igual que varios estados de EE.UU, también prohibieron o están en el proceso de prohibir el consumo de estos productos.
Asimismo, Irlanda fue la primera en Europa en poner impuestos sobre las bolsas plásticas en 2002. De esta forma, ha reducido el consumo en un 90%.
Hay normalmente casi 50 tipos de plásticos que se usan comúnmente para manufacturar desde envases de jugo y bolsas de basura hasta ventanas y puertas. Muchos plásticos son fuertes y durables. Estos no se pudrirán, no se descompondrán ni se disolverán. Sin embargo, la manufactura de plástico usa mucha energía. Muchos productos plásticos no pueden usarse de nuevo, por lo que los tiramos. El problema con la basura plástica es que se convierte en productos venenosos. Por ejemplo, el vinilo que se usa para hacer botellas, repuestos de automóvil y bolígrafos, contamina la tierra si se entierra y suelta substancias venenosas en el aire si se quema. Debemos intentar reducir la cantidad de plásticos que usamos. Sin embargo, algunos plásticos pueden reciclarse para hacer peinetas, baldosas y ropa de poliéster.
Entre 2005 y 2007, varios países tomaron decisiones drásticas. Ruanda y Bangladesh prohibieron el uso de las bolsas plásticas. En Ecuador recién se empiezan a analizar las primeras propuestas en ese aspecto.
En 2008 China prohibió las bolsas plásticas gratuitas. Según CNN, esto le permitió ahorrar 37 millones de barriles de petróleo cada año para la confección de las mismas. Israel, Canadá, India, Botswana, Kenia, Tanzania, África del Sur, Taiwán y Singapur, al igual que varios estados de EE.UU, también prohibieron o están en el proceso de prohibir el consumo de estos productos.
Asimismo, Irlanda fue la primera en Europa en poner impuestos sobre las bolsas plásticas en 2002. De esta forma, ha reducido el consumo en un 90%.






